jueves 2 de febrero de 2012

Aquello que no vemos


A veces comenzamos a tenerle miedo a la vida, sin antes habernos trazado metas.
A veces criticamos la vida de los demás, sin haber criticado la nuestra.
A veces envidiamos los logros de los demás, en vez de aprender de ellos.
A veces le pedimos ayuda de alguien, a pesar que no sabemos agradecer.
A veces creemos ser el mejor amigo, sin saber realmente lo que es la amistad.
A veces creemos ayudar a los demás, a pesar que somos egoístas con nosotros mismos.
A veces nos conformamos con lo que tenemos, pudiendo ser mejores aún.
A veces queremos tener más poder, sin conocer el poder del amor.
A veces creemos saber todo, sin haber leído algún libro.
A veces creemos haber triunfado, sin saber lo que es haber perdido.
A veces nos decepcionamos de las personas, sin antes haberlos conocido bien.
Cada uno de nosotros es un novato de todo lo que comenzamos a descubrir.
Así como el mundo se nos presenta como una caja de sorpresas, lo mismo sucede con las personas…
Nosotros creemos conocer a una persona (por lo que hace, lo que parece, lo que quiere), pero en realidad lo que debe interesarnos para conocer a esa persona es: Aquello que no vemos
Descubrir: Sus metas en la vida, sus miedos, sus sueños.
Descubrir: El quien fue, él quien es, el quien será.
Descubrir: Lo que buscan, lo que aprende, lo que critican.
Descubrir: Lo que sienten de sí mismos, de los demás y de la vida.
Aquello que no vemos, pero que es parte de la esencia de cada uno.

Comencemos por descubrir nuestra esencia.

lunes 16 de enero de 2012

Espera un momento

No tengo miedo al fracaso,a quererte sin medida,no me da miedo el mañana ni tampoco lo que digan,pero si vienes no vengas con tu mirada tan fría,qe el miedo a tu indiferencia se me escapa...se me escapa...se me escapa todavía

miércoles 14 de diciembre de 2011

Va quedando menos

Por una vez aprendí q no pintabas nada aquí en mi vida y me escapé dejando atrás nostalgias y mentiras. Salté a un vacío donde sigo estando, en pie salté dándome cuenta lo más q he andado, cuestión de piel...

lunes 7 de noviembre de 2011

Conserva lo q tienes


Conserva lo que tienes...,
olvida lo que te duele...,
lucha por lo que quieres...,
valora lo que posees...,
perdona a los que te hieren...,
y, disfruta a los que te aman.
Nos pasamos la vida esperando que pase algo,
  y lo único que pasa es la vida.
No entendemos el valor de los momentos,
hasta que se han convertido en recuerdos.
Por eso, haz lo que quieras hacer,
antes de que se convierta en lo que te "gustaría" haber hecho.
No hagas de tu vida un borrador,
tal vez no tengas tiempo de pasarlo en limpio...

martes 1 de noviembre de 2011

Después de soltarnos



Silencio vuelve a sonar,
él ya se fue,
no resistió el temporal
rompió la red

Se vació dejando el recuerdo de pie
Todo se puede escuchar al amanecer
A veces con tanta claridad que parece ayer
Se me asustó y yo no lo quise convencer
Me dijo adiós y yo no lo quise convencer

Ahí va, de pronto nos volvemos a ver
en nuestro gesto no hay resignación
Nos dimos la sonrisa después de soltarnos
Ahí va, brillar es su manera de existir
Tal vez ya no guarde nada de mi
o igual a veces piensa, como yo lo hago

Silencio, entre nosotros hay silencio
nos miramos sin decir
nos dijimos sin hablar,
queda lo mejor

No importa tanto el porqué
ni como se dio
vuelve a llover a las 3 en la habitación
y me miró
al tiempo que dejaba su sombrero

Tan libres como las estrellas, libres cuando caen
tienen los días contados
Nadie sabe adonde van, por qué se asustaron...

Ahí va, de pronto nos volvemos a ver
en nuestro gesto no hay resignación
Nos dimos la sonrisa después de soltarnos
Ahí va, brillar es su manera de existir
Tal vez ya no guarde nada de mi
o igual a veces piensa, como yo lo hago

jueves 15 de septiembre de 2011

It's not moment

No debiste llegar en este momento, no quiero, no me apetece, no me siento preparada xa dar, no soy la persona q buscas...
Otra vez lanzamiento a la piscina? Ni de cooooña!

Eso pokito a poco con prudencia, más controlable, más atrayente, más enigmático...

http://youtu.be/oYbXB4Q4Z04

domingo 31 de julio de 2011

Una comida diferente

Pagó la última ronda de unas cervezas que le habían sentado divinamente después de una intensa semana de trabajo, se lo habían pasado bomba despotricando del viaje del Papa, de la hipocresía de la Iglesia, de todo lo que les pedía el anticlericalismo que los unía como la amistad que se profesaban y que les servía para estar colocados en la misma empresa pública de la Junta. Se fue a casa para comer algo antes de echarse una buena siesta, pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente hasta el paraíso efímero de su infancia. Un olor a cocido, a caldo humeante, el aroma que lo recibía cuando llegaba a su casa después del colegio, con su madre atareada en la humilde cocina donde la olla hervía sin cesar.

Entró en un local que le pareció un restaurante modesto pero con encanto, iba distraído, pensando en el Informe Técnico sobre Prevención de Riesgos Psicosociales de las Personas Expuestas a Situaciones de Disrupción Económica Familiar que le habían encargado en la empresa pública donde trabaja. En realidad no era un restaurante, sino un autoservicio frecuentado por gente de toda condición. Había personas ataviadas a la antigua usanza junto a individuos solitarios que vestían según las normas alternativas del arte povera. De pronto abrió los ojos y se quedó pasmado al comprobar que quien le servía la comida en la bandeja era una monja. Aquello era un comedor social y se vio rodeado de eso que nunca se nombra en los informes ni en los dosieres que prepara: pobres.

Quiso retirarse pero la monja no lo dejó. Le sonrió y le dijo que no se preocupara, que la primera vez es la más complicada, que no debía avergonzarse de nada, que el cocido estaba buenísimo y que de segundo había filete empanado, que no se perdiera las vitaminas de la ensalada ni de la fruta, y que podía rematar la comida con un helado de los que había regalado una fábrica cuyo nombre obvió. Se vio sentado a una mesa donde un matrimonio mayor y bien vestido comía en silencio sin levantar los ojos de la bandeja. Enfrente, un tipo con barba descuidada sonreía mientras devoraba el filete empanado y le contaba su vida, había perdido el trabajo, el banco se había quedado con su casa, después del divorcio no sabía adónde ir, menos mal que las monjas le daban comida y ropa, y que dormía en el albergue bajo techo, «al final he tenido suerte en la vida, compañero, así que no te agobies, que de todo se sale…»

No podía creer lo que estaba sucediendo. Nadie le había pedido nada por darle de comer, ni le habían preguntado por sus creencias. Se limitaban a darle de comer al hambriento, sin adjetivos. Al salir no le dio las gracias a la monja que le había dado de comer. Pero no fue por mala educación, sino porque no podía articular palabra. Una inclinación de cabeza. Ella le contestó con una sonrisa leve. «Vuelve cuando lo necesites y si no estoy, di que vienes de parte mía. Me llamo Esperanza».