jueves, 22 de noviembre de 2012

Porque yo me lo merezco

¡Cuántas veces creo que mi vida la voy construyendo con mis propias fuerzas! Soy yo la que estudia, soy yo la que trabaja y se gana el pan con el sudor de su frente, soy yo la que madruga todas las mañanas para ir al colegio, al trabajo...

Me voy montando la vida con mis recursos y no necesito de nadie. Y me merezco el descanso, me merezco el reconocimiento, me merezco la moto, el móvil, la casa. Necesito, después de una jornada de clases, o de estudio, o de trabajo, llegar a mi casa y que la comida esté en la mesa, que mi ropa esté limpia y el cuarto ordenado y además que nadie me moleste xq tengo muchas cosas que hacer.

Tengo q seguir viviendo mi vida, currándome mi futuro y... ¡cuánto me cansa seguir así!
Sin embargo hay momentos en que vivo y veo las cosas de manera distinta. Hay momentos en q caigo en la cuenta de la gente q ha pasado x mi vida, personas concretas a las q pongo nombre y rostro. Personas q han acogido mi vida, personas q me quieren y q las necesito q me han apoyado en un momento concreto o q sé q van a estar ahí siempre. Amigos con los q puedo reír y a veces llorar, compartir un rato de charla o salir a dar una vuelta.

Y, entonces, empiezo a comprender q mi vida tiene mucho de regalo. Me resisto, no quiero verlo. Quizás no sea tan fuerte como creo ser. Quizás lo q vivo, lo q tengo, lo q hago no me pertenece tanto como pensaba. Quizás me estoy apropiando de los regalos q se me van dando en la vida. Y, entonces, poco a poco, empieza a surgir en mí el agradecimiento.

Y me esponjo, me relajo, me hago menos exigente y más comprensivo. En definitiva, me coloco en mi lugar, caigo de la nube y piso tierra... ¡vuelvo a casa! Ahora no quiero salir de ahí porque eso me abre. Vuelvo a mirar al mundo con ojos nuevos. Hago lo mismo q antes, estudio, trabajo, entreno...pero desde el agradecimiento. Ya no soy el centro de la vida, ya no son mis fuerzas las q soportan todo. Ya no me siento tan merecedora de tanto. Ahora reconozco q en la vida se me ha regalado todo.

Hay algunas cosas en la vida q no dependen de méritos ni premios. Hay algunas cosas q no tienen precio ni motivo. Y quizás al darse uno cuenta de lo q es gratuito, la exigencia se vuelve gratuidad, y la pobreza le hace a uno rico. Y entonces todo está mejor.

No hay comentarios: