Hay días mejores y peores, a veces no se puede evitar caer en el más
absoluto desánimo, pero la mayoría de las ocasiones depende de nosotros
mismos cómo afrontarlos… Así que, recuerda que
a cada día debes echarle:
Muchas ganas, eso nunca falla. Ganas de levantarse,
de desayunar, de salir a la calle, de trabajar, de buscar, de encontrar,
de saludar… Con ganas, todo sabe y sale mucho mejor.
Un poquito de genio ahí… Tener carácter es bueno,
saber demostrarlo mejor aún. Por eso, si tienes que enfadarte, hazlo,
sin ofender a nadie. Ten en cuenta que es mejor desahogarse poco a poco
que de una vez. Mucho más llevadero para ti y para los que te rodean.
Cuarto y mitad de paciencia. “La cosa está muy mal”,
demostremos que esta frase está pasada de moda, ya cansa. Con paciencia
todo, absolutamente todo, se alcanza. No te sientes a esperar, ve a por
lo que crees que te pertenece y que, por cirunstancias, aún no te ha
llegado. Aprende a saborear cada instante sin menosprecar ninguno, al
fin y al cabo todos forman parte de tu vida.
Esperanza a raudales. Porque sin ella es imposible
poner un pie fuera de la cama, pero si sabemos que está ahí,
esperándonos, daremos un salto y saldremos a la calle dispuestos a darle
motivos a esta virtud para seguir existiendo. Que nada ni nadie te la
quite.
Música, maestro. ¿Qué haríamos sin esas canciones
que resumen momentos a la perfección, que nos transportan a otra época o
que, simplemente, nos hacen compañía? Nunca apagues la radio porque
entonces no sabrás qué canción estás dejando de escuchar, quizá sea la
que necesitas en ese preciso instante.
Tiempo, a cada cosa su tiempo. No pretendas acabar
nada rápido, si has empezado algo no quieras ver los resultados de forma
inmediata. Siéntate y disfruta del proceso, de cómo todo sale adelante,
de aquel proyecto que tenías en la cabeza y que hoy se va haciendo
realidad. Sin interrupciones, sin relojes que marquen las horas, minutos
y segundos.
Una mano a quien lo necesite. O las dos. Fíjate en
los que rodean y en sus necesidades, sé consciente de que el mundo no
gira en torno a ti. ¿Estás dispuesto? Simplemente debes querer escuchar,
llamar para interesarte por sus vidas, tener con ellos esos pequeños
detalles que marcan la diferencia. Es muy sencillo, a veces de tan
sencillo se nos olvida.
Y, por supuesto, échale cariño a cada paso que des. Ya sabes eso de que
“donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”
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